De selvas y de mayas.

Este mes de marzo la generación completa de cuarto semestre de bachillerato realizó una práctica de campo a los Estados de Campeche y Quintana Roo.

Los objetivos de esta actividad van encaminados a cubrir algunos de los temas de los programas de historia y biología, enfatizando en: reconocer la biodiversidad en distintos sitios del recorrido identificar in situ las características distintivas de diversos grupos biológicos, conocer información esencial sobre las categorías de Áreas Naturales Protegidas y visitar una Reserva de la Biósfera, reconocer las principales permanencias de los periodos prehispánico, colonial e independiente, identificar las características arquitectónicas de los principales sitios arqueológicos de la zona Río Bec y Calakmu, así como su distribución en el espacio y en el tiempo, y por último, distinguir las principales similitudes y diferencias entre las construcciones defensivas coloniales

Con esto en mira, el día 6, muy temprano, nos dimos cita en el aeropuerto de la Ciudad de México para tomar un vuelo que nos dirigió al aeropuerto de Mérida, en donde nos esperaban cuatro autobuses que nos llevaron a la ciudad de Campeche (nombrada por la UNESCO patrimonio cultural de la humanidad).

Después de un rico desayuno, los cuatro grupos se dividieron en dos. La mitad de ellos se dirigió a conocer el fuerte más importante de la ciudad (Fuerte de San Miguel) y a dar un paseo panorámico para recorrer sus Baluartes y sus grandes puertas, los que más tarde visitaríamos con más calma.

La otra mitad, se dirigió en lancha a visitar el Manglar Petenes, importante Reserva de la Biósfera que alberga, además de tres importantes especies de manglar, (rojo, blanco y negro) una diversidad muy rica de flora fauna, la que pudimos observar durante el trayecto: garzas blancas, cigüeñas, medusas, peces pequeños. La importancia ecológica de este tipo de ecosistema quedó manifiesta cuando algunos equipos expusieron explicando que el manglar es un ecosistema que está compuesto por árboles o arbustos que poseen adaptaciones que les permiten colonizar terrenos anegados que están sujetos a intrusiones de agua salada. Que alberga estadios juveniles de muchos peces pelágicos y litorales, moluscos, crustáceos, equinodermos y anélidos, que funcionan como pulmones del ambiente porque producen oxígeno y usan el bióxido de carbono del aire, que sirven como filtros para sedimentos y nutrientes, manteniendo la calidad del agua y que protegen el litoral contra la erosión costera derivada del oleaje y las mareas. En conclusión, un ecosistema único, de gran valor ecológico.

Para terminar el día, después de instalarnos en los hoteles, un paseo por la ciudad de noche, visitando cada uno de sus baluartes de la ciudad amurallada: San Juan, San Francisco, San Pedro, Santa Rosa, San Carlos, Santiago, San José y de la Soledad, además de sus dos magníficas puertas: La de Mar y la de Tierra, construidos todos durante el siglo XVII y cuya función, junto con la muralla, fue proteger a la Ciudad de los ataques piratas. Visitamos también la catedral, la plaza principal y la Mansión Carvajal.

El segundo día visitamos Edzná (Ytzná Casa de los Itzáes), importante sitio arqueológico que contaba con numerosos edificios religiosos, administrativos y habitacionales distribuidos en una superficie de aproximadamente 25 kilómetros cuadrados. Su arquitectura cuenta con elementos del estilo Puuc, Peten y Chenes.

Una característica distintiva de Edzná es la evidencia de una alta tecnología hidráulica desarrollada por los mayas, se trata de una avanzada red de canales que drenaba el valle y por medio del cual el agua era conducida hacia una laguna, que fue transformada en represa, mediante muros de contención, mientras que otros canales servían para irrigar los campos, toda esta tecnología los protegía de las inundaciones durante la época de lluvias, y les permitía captar, almacenar y distribuir el agua.

Al mismo tiempo que conocíamos el sitio, pudimos observar la vegetación que predomina, una selva baja, con árboles de baja talla, aunque también pudimos observar algunas ceibas. El clima varía entre tropical húmedo y tropical seco.

Después de una buena comida en Champotón, partimos hacia Xpujil, al sureste del Estado de Campeche, donde pasamos la noche.

Ya en el hotel, después de cenar, los seminarios de Biología, en dónde nos preparamos para entender mejor todo lo que veríamos al siguiente día.

El tercer día a las 6 am partimos a Calakmul cuyo nombre significa Dos Montículos Adyacentes, debido a las grandes pirámides gemelas características del lugar y desde cuya cima se pierde la mirada en la infinitud de esta selva, Reserva de la Biosfera de Calakmul, hectáreas y hectáreas de zona verde, grandes árboles que albergan infinidad de organismos, jaguares, ocelotes, monos araña, pecarís, tapires, águila arpía, tucanes.

Se trata de una de las más importantes ciudades del Clásico que junto con Tikal y Palenque encabezaban la organización política de las tierras altas. Este centro urbano maya es uno de los más grandes que se han descubierto y fue recientemente nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Mientras caminábamos por el sitio, descubriendo la historia maya, nos salieron al paso una manada de pecaris de labio blanco, otra de monos araña, incluida una madre que cargaba a su cría, pavos ocelados y alguna que otra iguana.

Deslumbrados por la grandeza de Calakmul, llegamos a Balamkú (Templo del Jaguar), donde pudimos apreciar el magnífico friso de estuco modelado y policromado que representa el monstruo de tierra en forma de un gran anfibio, tránsito hacia la muerte.

Después de comer, terminamos el día visitando la Cueva de los Murciélagos, de donde cada tarde, alrededor de las 6:00, salen a buscar alimento más de dos millones de murciélagos, pertenecientes a 9 especies diferentes. Bajo nuestros pies, aproximadamente a 40 metros de profundidad, se abre una caverna de la que poco a poco empieza a surgir un remolino que lentamente va ascendiendo hasta convertirse en una gran nube de animales que revolotean por el cielo, acechados, muy de cerca, por varias aves rapaces.

Después de la cena, salir a los alrededores del hotel a observar fauna nocturna. Variedades de arañas, grandes alacranes con y sin crías, termiteros, muchas hormigas y el canto de algunas aves acompañaron nuestra caminata.

El cuarto día, vistamos Chicanná (Casa de la boca de la serpiente), con su característica fachada estilo chenes, que muestra unas enormes fauces.

Posteriormente visitamos Becan (Camino o cavidad dejada por el correr del agua), sitio arqueológico ubicado a 8 km de Xpujil, en la región conocida como Río Bec. Este sitio se caracteriza por tener un foso que rodea el conjunto arquitectónico. En el lugar existen una gran cantidad de construcciones que sirvieron como viviendas, graneros, santuarios y terrazas agrícolas.

Lo más representativo de este lugar es la presencia de grandes paneles parecidos a tableros de ajedrez y la presencia de altas torres a los lados de los templos principales. Nuestro camino estuvo acompañado de una pequeña familia de monos araña, que nos permitió sacarle fotografías y nos alegró con sus movimientos.

La intensa actividad de los días anteriores se vio premiada con la visita a la laguna de Bacalar, en donde después de una reparadora y exquisita comida, pudimos disfrutar del agua templada de la laguna y de una maravillosa vista.

El día terminó en Chetumal, donde nos instalamos en los hoteles y después de cenar, los seminarios de historia, donde nos imaginamos la vida de un sacerdote maya, o de un pirata asediando Campeche, y a prepararnos para descansar y estar listos para nuestro último día.

La laguna de Bacalar (del vocablo maya: Sian Ka’an Bakhalal, lugar donde nace el cielo) es conocida también como la laguna de los siete colores, siete azules que corresponden a las diferentes profundidades. Ataviados de chalecos salvavidas, realizamos un paseo por la laguna, el cenote negro fue nuestra primera parada, impactante porque da la impresión de entrar en un abismo.

En el camino pudimos observar de nuevo el manglar, algunas aves y lo que más nos interesaba: los estromatolitos, organismos microscópicos que crecen adheridos al sustrato y emergen verticalmente del mismo, produciendo estructuras de gran variedad morfológica, volumétrica y biogeográfica. Se calcula que tienen una antigüedad de 350 millones de años y han servido como base a la Teoría del Origen de la Vida. Existen pocos organismos en la Tierra capaces de sobrevivir a este ambiente hipersalino.

Para cerrar la práctica, visitamos el Cenote Azul, a cuatro kilómetros al sur de la ciudad de Bacalar. Con una profundidad de 90 metros, llamado así debido al color turquesa de sus aguas.

Así, después de un trabajo intenso, muchas vivencias y muchos aprendizajes, volamos de nuevo a la Ciudad de México, seguros de haber vivido una gran experiencia, y listos para lo que viene.

 
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